Entrevista a la Dra. Agnes Heller

En el III Workshop de Metaética de Buenos Aires que se realizó en Agosto de 2010, la Dra. Agnes Heller, filósofa húngara reconocida internacionalmente y perteneciente a la escuela de Budapest fue entrevistada por el Mg. M. Lobosco, Director del programa de Extensión Olimpíada Argentina de Filosofía/UBA.


Marcelo Lobosco: ¿Cuál fue la influencia del holocausto en usted?

Agnes Heller: Es muy difícil hablar acerca de eso porque el holocausto fue una gran crisis en mi niñez. No es fácil, para un niño, saber que recibió la pena de muerte. Entonces, cuando los alemanes invadieron Hungría yo sabía que esa era mi condena de muerte. Yo tengo el sentimiento de que sobrevivimos con mi madre, mi padre fue matado, ¿sabe?, por accidente. Entonces, quedé viva por accidente.

ML:¿ Cuál fue la influencia de Lukács?

AH: Lukács fue una de las más grandes influencias de mi vida. Porque sin Lukács no me hubiera convertido en filósofa. Yo estaba estudiando física en la universidad. Mi novio de aquel entonces era un estudiante de filosofía y me persuadió de visitar una clase de Lukács. Visité la clase y quedé encantada.

ML: ¿Por qué?

AH: Porque no había entendido ni una sola palabra. Y tenía la impresión de que era esto lo que debía comprender. Toda mi vida dependía de que yo entendiera eso. Por eso es que estudié filosofía y dejé todas mis clases de física.

ML: ¿Qué es lo que queda de Lukács en usted y que es lo que usted repensó?

AH: La influencia de Lukács fue más bien una influencia de desafío. Era una persona con una mente extremadamente abierta y un maestro. En otros aspectos era extremadamente dogmático.

ML: ¿En el socialismo?

AH: Con respecto al comunismo. Era un comunista muy dogmático y como un actor político. Pero como maestro era liberal e irónico. Entonces, tuvo una gran influencia en mí porque dejaba que los estudiantes desarrollen su posición. En adición, tenía un gran conocimiento de literatura, especialmente literatura del siglo XIX. No tenía mucha idea de filosofía, de filosofía antigua, no era su tema.

ML: ¿Cuál es pensamiento acerca de la modernidad?

AH: Escribí un libro sobre la modernidad, con una teoría sobre la modernidad que no es “la” teoría sobre la modernidad, porque creo que puede haber varias teorías sobre la modernidad. Pero en este libro elaboré mi concepción de la modernidad. Es muy largo para decir en una entrevista lo que pienso sobre la modernidad, pero para resumirlo, creo que la modernidad tiene dos elementos constitutivos. Un constitutivo es lo que yo llamo la dinámica de la modernidad. En la modernidad si esto no es correcto, otra cosa será correcta, esto no es hermoso, otra cosa será hermosa, esto no es justo, otra cosa será justa. El otro aspecto es el arreglo social de la modernidad, que es exactamente lo opuesto al arreglo social pre moderno. El arreglo social pre moderno se basa en la estratificación. Significa que nacías en cierto estrato social, la función pertenecía al estrato social. Entonces, si nacías esclavo, tenías que realizar la función de un esclavo, si nacías mujer, tenias que realizar la función de una mujer, si nacías aristócrata, la función de un aristócrata. Porque el lugar de tu nacimiento determinaba la función que ibas a cumplir en la sociedad. En la modernidad ocurre justamente lo opuesto. En la modernidad la función con la que nacías determinaba el lugar que ocupabas en la sociedad. Es por eso que empieza la educación. Por eso la escuela es tan importante en la modernidad. Porque a través de la escuela se adquiría la función que te pondrá en otro lugar en la sociedad.

ML: ¿Por qué piensa que “la sociología de la vida cotidiana” es una de sus obras más conocidas?

AH: No es la obra más popular .

ML: ¿Y la filosofía de la historia?

AH: Ese es un libro distinto. La sociología de la vida cotidiana fue un libro mío que tuvo una gran influencia. Excepto que todavía tiene influencia. Yo escribí sobre algo que nadie había escrito y encontré un punto original. Este fue un libro que influyó mucho. Pero en diferentes países, diferentes libros míos son populares, en Alemania, la teoría de los sentimientos, es muy diferente.

ML: ¿Y en Alemania?

AH: En Alemania, teoría de las emociones.

ML: ¿Cómo piensa que se supera la alienación de la vida cotidiana?

AH: La posición de la vida cotidiana en este libro que mencionamos dice que no hay necesidad de que haya alienación en la vida cotidiana. Mi posición fue que vos podés tener dos actitudes totalmente diferentes en la vida cotidiana. Una actitud que yo llamo particularista y otra que yo llamo la actitud del individuo, individualista. Entonces si sos particularista significa que te identificas vos mismo con vos mismo y el mundo, absolutamente, en el caso del individualismo vos mantenés una distancia hacia vos y el mundo. En el primer caso, te identificas a vos mismo con vos mismo y el mundo, yo siempre tengo razón y el mundo siempre tiene razón. En el otro caso vos mantenes una distancia hacia vos mismo. No podes mirarte a vos mismo, pero también mantenés una distancia hacia el mundo. Y sólo en el primer caso hablo yo de alienación.

ML: ¿Por qué una de sus últimas obras trabaja la relación de Shakespeare y la filosofía?

AH: No es filosofía, sino filosofía de la historia. Mi punto era que Shakespeare sabía mas sobre filosofía de la historia que los filósofos de esa época y que los filósofos hasta el siglo XIX, fines del siglo XIX.

ML: Entonces, ¿usted no está de acuerdo con Borges que decía que Shakespeare no era un autor muy filosófico?

AH: Pero no puedo decirte. Un gran escritor puede ser más brillante que un filósofo, pero no será un filósofo. Y un filósofo puede escribir bellamente, pero no será un escritor.

ML: ¿Cuáles son los temas en Europa del Este y en América Latina para la filosofía del día de hoy?

AH: Hay distintas interpretaciones de tu pregunta.

ML: Esta pregunta tiene una suposición, que en Europa del Este y en América Latina, hubo reformas neoliberales económicas que hicieron que surjan núcleos ético míticos. Hay problemas de las sociedades que son semejantes.

AH: Sí, eso es verdad. Hay problemas que son similares. Pero no puedo pretender saber mucho sobre Argentina. Entonces me niego a responder esta pregunta porque no creo que como filósofa, por definición, sepa sobre todo. Lo digo por experiencia personal.

ML: Gracias. ¿Cuál es el sentido de la historia después de la crisis de la modernidad occidental?

AH: No se si hay una crisis de la modernidad. Yo no hablaría de una crisis, para nada. Creo que tenemos una visión diferente sobre la esencia de la modernidad.

Celeste: Entonces, ¿no cree en eso como una crisis?

AH: No, no creo en eso como una crisis. En una crisis la persona muere. No puedo hablar de ningún tipo de crisis. Hay una especie de desarrollo que ha cambiado nuestra relación con la modernidad. Muchos aspectos contribuyeron a este cambio.

ML: ¿Usted no piensa que en general se confunde modernidad con modernización?

AH: Sí, pienso eso. Modernización es un progreso de la tecnología, es una producción. Pero como dije, la modernidad es básicamente, una constelación social que tiene poco que ver con la producción capitalista. Por ejemplo: las islas Fiji es un país muy pobre. Y a la escuela iban chicas. Y se les preguntó qué querían ser cuando crecieran. Una chica dijo piloto, otra doctora, la tercera dijo abogada. Entonces tenían una aspiración. No podían tener una aspiración antes de la modernidad. No se le hubiera ocurrido a una chica, doscientos años atrás, que ella podía ser algo sino una madre y casarse con un hombre.

Celeste: ¿Puedo hacerle una pregunta? Usted dijo antes que el capitalismo era revolucionario. ¿Es optimista acerca del futuro?

AH: No tengo ni una opinión optimista ni pesimista sobre el futuro. Dado el hecho que en la política muchas cosas son muy contingentes, y no se pueden prever las contingencias, por definición. Por ejemplo: Nadie hubiera podido prever la disolución del imperio soviético y el colapso dos meses antes de que colapsara. Entonces, no se puede prever la historia. No se puede saber, entonces no podemos pretender que sabemos lo que ocurrirá en el futuro.

ML: Gracias. ¿Qué opina sobre las olimpíadas de filosofía?

AH: Creo que es una gran idea. Es una gran idea, porque la gente joven tiene una visión, porque hay competencia, y porque es una competencia para participar. Los ayuda a aprender algo para ser entendido. Entonces es una gran idea.

ML: El Rector de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Rubén Hallu y el secretario de Extensión, Lic. Oscar García tienen una preocupación muy grande acerca de la relación de la universidad con la comunidad. ¿Cuál es su visión acerca de la relación entre la universidad, tanto docencia como investigación, y extensión, en el sentido de relación con la comunidad social? Por ejemplo, la educación filosófica, tal como la plantea la UNESCO, de formación de ciudadanos, ¿está de acuerdo?


AH: Esa es una buena pregunta. Creo que incluso en la secundaria sería bueno tener esa educación filosófica sobre cómo ser ciudadanos. Y obviamente no solo en filosofía, en los departamentos de sociología y otros. Hay un ejercicio sobre cómo volverse ciudadanos. Pero esto no es la obligación de todos, no es la obligación sólo de la universidad. Tenés, una vez le dijo una profesora a mi hijo, que aprender cómo pensar y discutir desde el punto de vista de tu oponente. Entonces, educas ciudadanos.

 

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